VIDA EN PAREJA

•enero 27, 2012 • Dejar un comentario

 

VIVIR EN PAREJA.- LA PRIMERA DECEPCIÒN.-

Por: Eliana Cevallos

Vivir en pareja quizàs es la tarea màs difícil sobre el tema del amor. Los mitos sobre “hasta que la muerte nos separe” “el amor basta” “si nos amamos todo serà posible” “la fidelidad es parte del amor” “el que ama siempre piensa en el otro”, con el tiempo y la convivencia empiezan a cobrar un matiz existencial.  Què quiero decir con esto de “existencial”, pues que la experiencia humana rebasa muchos de los conceptos que, sobre valores en pareja existen.  Algunos conceptos nos quedaran cortos y otros, quedaran demasiado grandes y, a veces, casi imposibles de encajar con nuestro ideal.

El ES y el DEBERÌA SER de un matrimonio, desafìarà con seguridad a los convivientes, demandando de ellos, acercar lo màs posible la cotidianidad con el ideal.

Al fin y al cabo, la pareja es una díada vertiginosa en donde existen multifactores que entran en relación y la modifican. Se combinan tantos elementos en la relación interpersonal que resultarìa complejo, determinarlos ahora mismo en este escrito. Lo que si es posible afirmar es que el matrimonio y la convivencia son absolutamente permeables al ambiente.

La pareja, en la etapa del amor romántico, tiene la apariencia de un sistema cerrado, es decir, un sistema inmune al ambiente que lo rodea. Al principio y nutrido por las ilusiones, el deseo, el erotismo y la pasión se convierte en una fortaleza infranqueable.   Quizàs, por ello, los mitos son fáciles de creer. “Somos los dos, frente al mundo, frente a los otros y nuestro amor, lo puede todo”

Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que esto no es cierto. La vida en pareja empieza a abrirse, convirtiéndose en lo que es: un sistema abierto y extremadamente vulnerable al medio. Esto ocurre una vez que el amor romántico da paso al amor de compañeros de vida; alli el apego empieza a confrontarse con nuestras propias necesidades de libertad y expansión.

En los primeros años de convivencia, los mitos empiezan a sonar novelescos y empiezan a distar de la realidad. Nos vamos encontrando con  demandas personales y con demandas de libertad y, el otro, empieza a revelarse como un demandante, tan intenso como nosotros mismos.

Este período puede estar plagado de “desilusiones” y “desadaptaciones”, de malos entendidos y buenas intenciones, pero imposibles de practicar en la vida diaria.

Entonces, lo que llamo el “mundo conitos” empieza a caer sin que podamos consolarnos. Las fantasías sobre el amor empiezan a tocarse codo a codo con el realismo de la vida; las ilusiones se topan cara a cara con la existencia cruda y dura; las palabras dejan de tener esa prudencia que tenían y, la armonía absoluta pasa a ser un grito por “poder convivir en paz”.

Muchas parejas llegan a terapia en esta situación. Desconsoladas por no poder encontrar el camino para coexistir. Es decir, para encontrarse como dos libertades, dos autenticidades, dos responsabilidades, dos proyecciones, dos identidades.  La comunicación suele ser la primera víctima del “mundo conitos”. Ya no fluye con la tranquilidad de antes, ya no parece ser eficaz a la hora de transmitir confianza, ya no parece traducir códigos diferentes como antes lo hacìa, en una visible facilidad.

A este momento, llamo la “ilusiòn de la estafa”, la caída del “mundo conitos del amor pasional” al “mundo del amor de convivencia”.  Muchos sienten una especie de fraude en sus vidas. Nuestra pareja no es como pensábamos y esperábamos. Su familia no es lo que pensábamos y esperábamos. Sus amigos tampoco lo son. El trabajo o la falta de este revelan una forma de ser. El manejo del dinero proyecta diferentes rasgos y muchos de los comportamientos empiezan a ser extraños.  La consecuencia: el romanticismo empieza a emigrar, el enamoramiento termina para dar paso al amor.

Lo que ocurre, es que la conquista ha pasado y con ello, toda la dinámica propia de querer complacer. Ahora se levantan las identidades una frente a otra, pidiendo ser respetadas, amadas tal como son y potenciadas.

El “yo” se desprende de la ilusión de ser una especie “hìbrida”, una ilusión de ser UNO  cuando sabemos que somos DOS.

El “yo” reclama su espacio de desarrollo, el respeto por su sistema valórico, por sus esquemas, por sus creencias, por sus experiencias, por sus relaciones, por sus preferencias, por sus disfrutes, por sus esperanzas. El “yo” aspira a ser encontrado en el “tù” sin perder su identidad.

Asi, el “nosotros” pasa de ser una fantasía idílica a ser una realidad que demanda construcción. Los conflictos demandan mejorar la comunicaciòn y la destreza conjunta de resolver problemas. Las relaciones con los demàs, llámese familia o amigos, demandan espacios de respeto y comprensión. El trabajo, las tareas, empiezan a quebrar el tiempo compartido y su calidad. Y, todo esto, empieza a demandar un esfuerzo personal que dependerá de nuestra capacidad de vivenciar el amor de un modo maduro y, obviamente de nuestra personalidad, entendida en su espectro màs amplio.

En la etapa de la “ilusión de la estafa” se ponen en juego todas nuestras destrezas. Nuestra capacidad de comunicarnos con eficiencia, nuestra capacidad de equilibrar el “yo” con el “otro”; nuestro equilibrio emocional y, nuestra capacidad de adaptarnos y aceptar la adaptación del otro.

No es fácil poner en el tapete estas destrezas; al fin y al cabo, el amor nos desafìa màs alla de nuestras capacidades, pues necesita del “otro” y, quizàs ese “otro” no coincida en nuestros momentos y, menos aùn, en nuestras prioridades.  Combinar dos identidades es el reto màs desafiante de la convivencia en pareja.

La prueba empieza,  y con ello, el amor en su sentido màs existencial. Nada està escrito. Todo debe escribirse. Nada vale ser copiado, todo debe ser creado. No hay una esencia previa que nos diga que hacer, todo debe construirse del modo màs original que jamàs hayamos pensado.

Original. Sin modelos que emular. Sin paradigmas que seguir. Sin guiones que aprendernos. Somos abocados a vivir, desilusionados y deseando no abandonar nuestras expectativas, pero motivados para escribir nuestra propia historia de pareja, nuestra propia historia de amor.

La mayoría de parejas trataran de “parecerse” o “evitar” a toda costa el modelo de sus padres. Si estos modelos se parecen, quizàs exista la ilusión de que serà  màs fácil, pero si no es asi, la pareja serà arrastrada por inverosímiles desencantos y desajustes.

Y digo, ilusión de ser màs fácil en el caso de compartir modelos parecidos, porque no serà fácil incluso en este caso. La pareja corre el riesgo de ser “asimilada” o “acomodada” y pierde su potencialidad de ser “creadora de un modelo propio” y con los años, lo resentirá.

No hay modelo que seguir, porque no hay dos personas iguales en este mundo, menos una pareja idéntica. Esto es imposible.

Los modelos no son “moldes”, son modelos simplemente. Esto quiere decir que podemos seguir un ideal de matrimonio basado en un modelo. En psicologìa, esto se llama aprendizaje por modelamiento o vicario. Es tan eficiente como cualquier aprendizaje, pero no olvidemos que el aprendizaje por “primera mano” es el que escribe la veradera historia personal.

Los moldes son espacios donde la autenticidad y la originalidad mueren lentamente. Igualmente que los “roles” o los “deberìas sociales” que van perdiendo fuerza con la madures y los años, dejando atrás, la pereza mental y la sumisión absurda.  Al final, todos sabemos que los moldes terminan por frustrarnos y con la frustración, vendrà el enojo, la irascibilidad y en su extremo, la depresión o un “vacío existencial” profundo.

Què hacer entonces? Revisar mis propios mitos sobre el amor y el matrimonio. Asumir mi responsabilidad en la relación sin victimizarme. Asumir que la vida en matrimonio es una creación diaria y representa el màs bello esfuerzo por encontrarme con otro ser humano en su màs profunda experiencia.

Un esfuerzo que implica, entre muchas cosas màs, revisar mi comunicaciòn; aceptar al otro como es y no como quisiera que sea; chequear si mi “soy” es congruente y consistente; abrirme a la empatìa como un acto de amar y no como el famoso “aguante”; aceptar las circunstancias de pareja como potenciadoras y no como detonadores; trabajar en el compromiso, la complicidad y la incondicionalidad.

Si somos capaces de “vernos a nosotros mismos” podremos asumir el poder “ver al otro”. El maestro de los maestros ya lo dijo: “ama al otro como a ti mismo”, nunca dijo “ama al otro contra ti mismo”.  Solo quien puede verse puede estar dispuesto a “vaciarse” ante el otro.

Es este vaciado de uno mismo, es decir, la capacidad de abrirme al otro sin prejuicios y con la disponibilidad absoluta de respetar al otro, el que nos permitirá conocer a nuestra pareja en la mayor de las intimidades, para desde alli, apoyarla, potenciarla o simplemente, acompañarla en este camino compartido que es el matrimonio.

Siempre recordaremos con alegría el “mundo conitos del amor romántico” y quizàs, desde esa dulce inspiración, enfrentemos el mundo real sin temor, con la audacia de quien sabe que la libertad exige creatividad y, con la espontaneidad de sabernos trascendentes en el acto de amar.

 

 

 

EL COMO DEL AMOR

•febrero 6, 2011 • Dejar un comentario

EL “COMO” AMAMOS

Amor a primera vista, amor romántico, amor incondional, amor pasional, amor fraterno, amor espiritual…..cuànto se ha dicho sobre el amor!….al final, todos sabemos que por màs que escribamos, leamos o estudiemos sobre el amor, èste se convierte en una experiencia única que nos re –edita emocionalmente, psíquicamente, físicamente y noèticamente (esfera trascendente).
Digo experiencia porque el amor que no se vivencia no termina de serlo por completo. Vivenciarlo es advertir còmo va cambiando conforme vamos cambiando los sujetos que lo experimentamos. Vivenciarlo es advertir que su exigencia es mayúscula frente a nuestro ego o nuestras expectativas y deseos. Vivenciarlo es advertir que requiere de confianza para crecer y de una enorme dosis de autovaloración para potenciarse.
Vivenciarlo es la tarea diaria de una pareja y por ello es el cosntante desafío de dos personas que han decidido amarse.
Desde un inicio, es decir desde el primer momento de la elección del ser amado, nos atrapa el amor romántico con sus componentes màs intensos, cuales son la pasión y el apego bajo la certidumbre ciega de que nos durarà toda la vida.
Los detalles romànticos, la sensaciòn de no querer separarse ni compartir al ser amado, la pasión en cada manifestación del otro, la sexualidad en su punto máximo de sensaciòn, solo son ejemplos de ese “primer momento del amor”.
Muchos me preguntan por què esa primera etapa se apaga con el matrimonio….otros piensan que es el matrimonio el responsable de apagarlo…..otros dicen que es la cotidianidad….otros dicen que el amor es pasión y por tanto el amor se acaba en esta primera etapa…..otros buscaran esas emociones toda la vida conyugal y advertirán un “vacío” confundiéndolo con desamor.
Es verdad que el romanticismo mantiene un matrimonio? Depende de lo que cada uno entiende por romanticismo y depende de lo que cada uno entiende por matrimonio. Lo que quiero decir es que entramos en el terreno del COMO AMAMOS.
Pasada la primera etapa nos encontraremos en el dìa a dìa con nuestra pareja y por tanto con la posible desilusión de aquello que esperábamos que nos ofrezca.
Una tendencia errada cuando amamos es “depositar en el otro nuestras propias necesidades y deseos”, haciendo responsable a nuestra pareja de “llenar dichas necesidades y expectativas”.
La falacia de estos enunciados puede tejer una lógica que parecerìa tener sentido: si mi pareja es responsable de llenar mis necesidades y no lo hace: me decepciona. La decepción me llena de frustración. La frustración me llena de desencanto del matrimonio. El desencanto me enoja. El enojo con el tiempo me interpela el sentido de estar casada/o. El enojo puede desembocar en una depresión o en una crisis existencial. El divorcio es una opción.
Muchas de las parejas que acuden a terapia han pasado este ciclo, sin saber que el enunciado del que partieron es el equivocado.
Nadie puede ser responsable de llenar mis necesidades o deseos, excepto yo mismo. Nadie puede amarme COMO yo amo. Nadie puede coincidir con mi manera de amar porque sencillamente, cada persona es un ser único e irrepetible y, por tanto, ama de una manera única e irrepetible.
En terapia de pareja es usual observar desavenencias de este estilo, es decir centradas en el COMO me amas y en el COMO te amo.
Muchos piensan en esa primera etapa a la que nos referíamos en párrafos anteriores y la convierten en la medida a comparar. Obviamente con el tiempo y los años de convivencia, los detalles nos seràn los mismos y la atención tampoco. En este punto, muchos se sienten abocados a una especie de fraude y de enorme desilusión.
Si al principio las llamadas, los mensajes, las atenciones, los detalles, la pasión y las emociones intensas eran lo que eran, es porque en dicha etapa las parejas estamos construyendo nuestra intimidad. Lèase bien: construyendo. Por tanto, una vez construido el nido hay que seguir a otras etapas en dònde los COMO amamos, iran cambiando y tornándose muchas veces sumamente diferentes.
Hay millones de maneras de cómo amar, pues hay millones de formas de expresar la amalgama de sentimientos que comprometen al amor, pues recordemos que èste conjuga la ternura, el respeto, la confianza, el humor, la generosidad, etc. La complejidad es mayor cuando aceptamos que cada quien ama conforme puede, sabe y comprende al amor.
Cada persona amarà conforme sus creencias sobre el amor, conforme sus experiencias vitales, su desarrollo psicosocial, sus experiencias tempranas, sus fantasìas y sus temores. Habrà quienes amen de forma egoísta, otros de forma altruista, otros de forma dependiente y otros con suma independencia. Cuàl de estas es la mejor manera. Pues nadie puede decir que alguna es mejor porque todas están sujetas a cambio pues con el tiempo, la mayoría admitimos que amar implica desprenderse y de una madurez que permita a la persona reconocer entre el ego y un “nosotros”.
Al final, cada uno encontrarà su COMO en su vivencia y en la capacidad del ser amado de enseñarle a amar, conforme sus mìnimas necesidades. Pero recordemos que cada quien deberà descubrirlo por sì mismo y, ante eso, la pareja mal podrà presionar, manipular o querer dirigir al otro, sin que esto repercuta de forma negativa en la necesidad de aceptación que todos requerimos.
Podremos sugerir o facilitar a nuestra pareja para que se acerque a nuestras necesidades en cuanto al COMO nos ama, pero jamàs podremos encontrar una persona que decodifique completamente lo que ansiamos.
En terapia de pareja, èste es un punto importante a la hora de facilitar destrezas de convivencia, pues mucho depende de la seguridad psíquica que sus miembros requieren. Seguridad psíquica que siempre encuentra su mejor terreno en el COMO me amas.
A la hora de convivir debemos partir de dos supuestos sobre ese COMO:
• No existe alguien que me ame como yo amo. Las diferencias siempre existirán y es en ellas que se debe encontrar el punto de partida para hacer una “cultura de pareja”.
• La aceptación del COMO me ama el otro es la aceptación del otro y esta es una condición básica para una buena convivencia.
La mayoría de las parejas exigen un COMO y a veces olvidan ver el COMO del otro. Cuàntas veces en terapia se escucha las enormes frustraciones en este campo. “el no es tierno conmigo” “ella es demasiado posesiva” “èl no es expresivo” “ella es distante”, etc. etc.
Muchas veces estas quejas enceguecen a las personas del COMO del otro, pues quizàs tràs la supuesta ausencia, existan otras maneras de decir “te amo”.
Daremos varios ejemplos de los tantos que existen.
Juan y Nulia son dos personas diferentes. El introvertido y sumamente inexpresivo en sus emociones y ella, extrovertida y sumamente comunicativa. Nulia reclama esa falta de expresividad y su desilusión la ha llevado al rompimiento.
En terapia, Juan admite dicha inexpresividad pero señala que ayuda a Nulia con los niños, la apoya en su trabajo, le otorga libertad para sus amistades, le facilita que desarrolle actividades deportivas y que muchas veces, la acaricia en la noche antes de dormir.
Nulia no lo ha visto. Enceguecida por su necesidad de palabras y gestos ha dejado de ver el COMO de Juan.
Paty y Julio por su parte, son dos personas extrovertidas, ambos han coincidido en tener una vida social intensa. Sus fines de semana siempre han estado llenos de reuniones, salidas y amigos. Al pasar de los años, Paty ha pedido a su esposo cambiar dicho estilo de vida pues considera que sus hijos requieren de hogar. Julio siente esta exigencia como un cambio en la relación que no està dispuesto a ceder.
Julio no puede entender el cambio de Paty y con el paso del tiempo su decepción crece al ver que ella ya no disfruta de las reuniones como antes y esto lo ha llevado, entre otras cosas, a la ruptura.
El aùn no puede ver que Paty ha cambiado, que ya no es la misma persona de antes y que ahora le ofrece un amor màs sereno, menos social y de mayor intimidad. El no sabe por què cambiar un COMO por otro, pues se siente cómodo con ser compañeros en medio de amigos, pero no acepta que Paty ha entrado en otro momento de su vida y que su bajo disfrute social no significa que ha dejado de amarlo, solo ha cambiado su forma de enseñarle su amor.
Trudy y Javier en cambio están atravesando por una infidelidad. Trudy exige un COMO propio de la re conquista, desea un COMO lleno de romanticismo y detalles en donde ella sienta que es la prioridad màs alta de su marido. Javier por su parte, ha tratado por todos los medios de que Trudy sienta que la ama, acepta cierta torpeza en su capacidad romántica pero explica que no la ataca cuando ella lo hace, le ofrece imensa paciencia cuando ella se desconsuela, ha aceptado cientos de horas de conversación a pesar de su cansancio y ha tenido detalles que al parecer de Trudy no han sido suficientes.
Como se puede ver en estos tres ejemplos el COMO me amas es un tema de suma complejidad y en èl intervienen muchísimas variables a la hora de juzgarlos. La percepción del otro, las expectativas, el momento especìfico, la personalidad, el autoestima, el ciclo de vida conyugal y muchos otros hacen de este COMO un laberinto del cual muchas parejas tratan de escapar simplificándolo.
Adicionalmente, el tema se vuelve mucho màs complejo cuando el COMO amamos, està plagado de errores, de los cuales quizàs ni siquiera nos hemos percatado, haciendo natural que nuestra pareja rechace esas formas disfuncionales.
Ejemplos de èstos últimos son a modo de ejemplo, el amor egoísta, es decir un COMO en el que el centro es el yo con incapacidad de vivir el “nosotros”. Tambièn encontramos al amor inmaduro, que pretende vivir el romanticismo y la pasión o por otro lado, el amor insensible que no logra entregarse.
Otros COMO equivocados pueden ser los amores basados en la belleza, o en el chantaje emocional, la competencia desbordada o la posesión obsesiva.
Asi mismo podemos amar con un COMO insensible al otro, es decir sin la comunicaciòn al amado de cuànto nos importa su bienestar.
Sin duda, el tema tambièn involucra variables importantes a la hora de desarrollar un COMO amamos, como es la incertidumbre y la inseguridad que, en ciertos momentos de la relación, aparece en un matrimonio.
Lo que podemos afirmar en este punto, es que lo deseable es negociar un COMO entre dos. Aprender a amar escuchando al otro y siempre estar atento a sus necesidades y a sus cambios.
La comprensión realista del otro, el equilibrio entre las necesidades recìprocas, la aceptación incondicional y la generosidad, seràn sin duda, elementos importantes a la hora de negociar el COMO nos amamos.
Recordemos siempre que el COMO amamos cambiarà con el tiempo y estar atento al otro y a uno mismo nos ofrece una ventaja enorme para negociar nuestras formas de amar y expresar ese amor.
Para ello se requiere madurez, cierta dosis de humor y un optimismo constante de que el matrimonio es un desafío que vale la pena conquistar.

ELIANA CEVALLOS
TERAPIA DE PAREJA

PARA UN TRATAMIENTO CLINICO EFECTIVO

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

 

 

Para planificar el tratamiento y una vez que hemos elaborado y analizado los resultados de la evaluación inicial se requieren tres tareas esenciales:

 

1.- Establecimiento de una Teoría sobre el caso.

Implica la selección de variables dependientes e independientes, presentando de este modo la hipótesis sobre la relación entre el objeto de nuestra intervención y una o varias variables.

Una vez que hemos definido dichas variables dependientes e independientes, es imprescindible seleccionar los instrumentos y las medidas que nos van a permitir por via experimental verificar los presupuestos de nuestra intervención.

Para seleccionar dichas variables deberemos tomar en cuenta los tipos de medidas de cambio (en agregado o moleculares); las características de calidad de las medidas de cambio (fiabilidad, validez y utilidad); y, los criterios u objetivos del cambio (respondan a la necesidad del cliente, realistas y temporalizados).

 

2.- Selección de las técnicas de intervención y de las variables potencialmente contaminadoras

 

Para la selección de las técnicas de intervención debemos atender tanto al papel que se le otorga al tratatamiento como a los criterios que nos llevan a elegir ese tratamiento en específico.

 

Seleccionar un tratamiento determinado implica seleccionar una técnica con la que pretendemos manipular la variable independiente o aquella conducta que queremos cambiar o modificar. Es por esta razón que una vez que ha finalizado el tratamiento debemos comprobar sus consecuencias tanto en las variables dependientes como en la variable independiente.

 

La selección de tratamiento debe tomar en cuenta los criterios de eficacia, efectividad y eficiencia pues debe conseguir los objetivos que se ha trazado por medio de diseños experimentales, debe explícitar sus efectos en el comportamiento y debe ser eficiente al comparar sus costos con respecto a los objetivos que se ha planteado.

 

Por otro lado y para diseñar el plan de tratamiento y observar su eficacia, eficiencia y efectividad se requiere someter a evaluación todas las condiciones y elementos que de manera directa o indirecta, podrían influir  en los resultados de la intervención terapéutica y puedan “contaminar” el proceso mismo.

 

Si existe el control y la evaluación de dichos elementos contaminadores, la relación entre las variables y el tratamiento puede ser verificada sin mayor inconveniente.

 

3.- Selección del diseño de valoración

 

Esta selección es sumamente importante a la hora de evaluar todo tratamiento o intervención terapéutica pues permite planificar el proceso de evaluación continua propia del proceso interventivo.

 

El diseño de valoración comprende la identificación del o los sujetos que van a ser evaluados, con qué medidas y en qué momento.

 

Con este diseño se planifica la valoración del tratamiento, estableciendo cuándo y con qué medidas se registren las evaluaciones, como por ejemplo antes, durante o después del tratamiento e incluso en un tiempo prolongado luego de finalizado el mismo.

 

Al organizar estos elementos se garantiza de alguna manera la intervención terapéutica y los elementos de su valoración en cuanto al objetivo de modificar o cambiar un comportamiento.

 

Por último cabe señalar que para diseñar y administrar el tratamiento se debe tomar en cuenta la necesidad de una evaluación continua.

 

Todo tratamiento implica evaluar e intervenir, de modo que exista una valoración de resultados con la consabida verificación de las hipótesis del caso y de las modificaciones en el comportamiento esperadas.

 

EL SEXO Y SUS NIVELES

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

“El órgano sexual màs importante del hombre es su cerebro”

 

Sexo.- Nivel de la genitalidad.-

Los seres humanos como entidades biopsìquicas respondemos a nuestra fisiología, al lenguaje de nuestras hormonas y a muchos comportamientos determinados por tendencias de nuestra naturaleza bioquìmica.  Este nivel en este contexto se refiere a la atracción sexual biológica, al encuentro entre los òrganos genitales de la pareja dispuestos por una atracción corporal.

No obstante, para el ser humano a diferencia de los animales, la genitalidad es un signo, asi como el apareamiento y, por tanto, es un significado y una interpretación.

Cada parte de nuestro cuerpo comporta un significado, una idea de integridad del “yo”, por ello a la luz del pensamiento que analizamos de Paul Chauchard, el solo encuentro entre las genitalidades de dos seres no es sino una mediocre manifestación reduccionista de nuestras tendencias e instintos, pues si el “cerebro es el órgano sexual màs importante”, como símbolo de nuestra capacidad de interpretar, definir y proveer significados, èste, matiza de un modo determinante el encuentro puramente carnal y de placer, para rebasar nuestra naturaleza fisiológica al encuentro con nuestra interioridad y unicidad reconociendo al “otro” en igual perspectiva.

 

Eros. Nivel de la afectividad.-

Se refiere a la atracción sexual con implicaciones psicológicas, es decir a todas nuestras manifestaciones emocionales, cognitivas y culturales con respecto a ese “otro” del cual nos sentimos atraídos.

Ya entramos al terreno de la sensibilidad humana, al mundo de las necesidades emotivas y los valores que nos orientan.

Es cuando nuestro “cerebro” (en su sentido figurado) nos interpreta al “otro” como deseable pero no solo en el terreno físico sino en el emotivo y en el mental.  Cuando encuentra la pareja el espejo, la admiración, la proyección, el placer por la emoción.  Es cuando el ser humano se “relaciona” con todos los matices de ese encuentro relacional y recìproco.

Sin nuestra capacidad de pensar, reflexionar e interpretar las emociones y sentimientos, no podríamos llegar a este nivel de encuentro con el ser escogido.

 

Ágape, nivel de la espiritualidad.-

Aquì es cuando se pone de relieve, la naturaleza trascendental del ser humano, pues es el nivel en el que un encuentro sexual no es una realidad biológica o emocional solamente, sino que comporta sentimientos profundos de encuentro con el “otro”, con su unicidad, con su integridad, con su trascendencia y libertad.

En este nivel el “cerebro” al que se refiere Chauchard toca el terreno del alma, de la elevación de nuestra naturaleza a trascendencia y espiritualidad; de la belleza estètica a la belleza valor; del placer hedonista al placer de “ser”; del reconocimiento de la comunión en libertad.

 

 

TEORÌA DEL APRENDIZAJE DE AUSUBEL

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

 

Ausubel acorde con los principios cognoscitivistas  plantea que el aprendizaje del alumno depende de su mundo personal, físico y social, concibiéndolo como un procesador activo de la información.

En este sentido, para Ausubel, todo aprendizaje reestructura el conjunto de conceptos, ideas, percepciones y esquemas que una persona posee.

Por tanto se hace imprescindible atender la estructura cognitiva del aprendiz (conceptos, hechos y proposiciones organizadas jerárquicamente) asi como sus esquemas (abstracciones o generalizaciones) y, por ùltimo todo su marco personal pues los educandos cuentan con experiencias y conocimientos que afectan su aprendizaje y pueden ser aprovechados para su beneficio.

No importa la cantidad de información que posee sino cuàles son los esquemas, conceptos y proposiciones asi como su grado de estabilidad, amplitud y grado de organización.  De este modo el aprendizaje puede verse como una interacción entre la estructura cognitiva del aprendiz y lo que por medio de la instrucción ordenada adquiere.

Ausubel distingue entre:

Aprendizaje por recepciòn

Aprendizaje           Aprendizaje por descubrimiento

Aprendizaje memorìstico

Enseñanza             Aprendizaje significativo

 

Aprendizaje por recepción.-  La nueva informaciòn se presenta al alumno en su forma final para que lo  incorpore a su conocimiento y pueda recuperarlo o reproducirlo cuando lo requiera.  Podrà ser significativo si la nueva información interactúa con esquemas existentes en la estructura cognitiva previa del aprendiz, es decir cuando existe cierto nivel de desarrollo cognoscitivo.

Aprendizaje por descubrimiento.- No està dado en su forma final, sino que es descubierto y construido por el alumno antes de ser aprendido e incorporado en su estructura cognitiva.   Es interesante este aprendizaje porque  el alumno reordena información; la integra a su estructura cognitiva y reorganiza o transforma la combinación integrada, construyendo lo que necesita o quiere aprender.

Ausubel no refiere mayor o menor calidad a estos dos últimos aprendizajes que he señalado, sino que considera que èstos pueden darse en etapas de desarrollo distintas y por tanto, seràn significativos o no.

- Aprendizaje memorìstico.- Se produce cuando no existen estructuras cognoscitivas que sirvan de apoyo a las nuevas, de modo que la nueva información es recibida de modo arbitrario, sin interactuar con conocimientos pre existentes.

-  Aprendizaje Significativo.- Es significativo cuando los contenidos son relacionados de modo no arbitrario y sustancial con lo que el alumno ya sabe, como una imagen, un símbolo ya significativo, un concepto o una proposición.

En otras palabras se aprende significativamente cuando el aprendiz tiene en su estructura cognitiva conceptos, ideas, proposiciones, estables y definidas, con las cuales la nueva información puede interactuar.

Una especie de simbiosis que se da entre las nuevas ideas, conceptos y proposiciones con otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes que el aprendiz dispone con anterioridad y que sirven de pauta para ofrecer mayor eficacia en el aprendizaje pues aportan cualidades como; mayor duración, mejor asimilación, menor olvido y mayor aplicabilidad.

Serà necesario para que se produzca este tipo de aprendizaje que el material sea potencialmente significativo (material de aprendizaje capaz de ser relacionado de forma intencional y sustancial con las ideas previas disponibles en la estructura cognitiva del alumno); que exista disposición para el aprendizaje significativo ( el alumno tenga la disposición para relacionar de manera sustantiva y no literal el nuevo conocimiento con su estructura cognitiva) y que lo aprendido pueda ser relacionado con una estructura cognitiva preexistente.

Ausubel señala  tres tipos de aprendizaje significativo:

Aprendizaje De Representaciones.- Consiste en la atribución de significados a determinados símbolos ya existentes en el aprendiz.

Aprendizaje De Conceptos.- Se conocen objetos, eventos, situaciones o propiedades que poseen atributos comunes y que son designados mediante algún símbolo o signos.    Los conceptos son adquiridos a través de inducción y asimilación.

Aprendizaje de Proposiciones. Implica la combinación y relación de varias palabras cada una de las cuales constituye un referente y que combinadas producen un nuevo significado que, a su vez, es asimilado a la estructura cognoscitiva.

Unificando todas estas nociones,  Ausubel señala el Principio De La Asimilación que refiere la interacción entre el nuevo material que será aprendido y la estructura cognoscitiva existente que termina originando una reorganización de los nuevos y antiguos significados.

Dependiendo como la nueva información interactúa con la estructura cognitiva, las formas de aprendizaje planteadas por la teoría de asimilación son las siguientes.

Aprendizaje Subordinado.- Este aprendizaje se presenta cuando la nueva información es vinculada con los conocimientos pertinentes de la estructura cognoscitiva previa del alumno, es decir cuando existe una relación de subordinación entre el nuevo material y la estructura cognitiva pre existente..

Aprendizaje Supraordinado.- Ocurre cuando una nueva proposición se relaciona con ideas subordinadas específicas ya establecidas e implican la sìntesis de ideas componentes.

Aprendizaje Combinatorio.-Este tipo de aprendizaje se caracteriza por que la nueva información no se relaciona de manera subordinada, ni supraordinada con la estructura cognoscitiva previa, sino se relaciona de manera general con aspectos relevantes de la estructura cognoscitiva. Es como si la nueva información fuera potencialmente significativa con toda la estructura cognositiva.

Las implicaciones de esta teoría son enormes en la pràctica pedagógica, pues  implica una visión del aprendizaje basada en los procesos internos del alumno y no solo en sus respuestas externas.

Por lo mismo el papel del profesor cambia drásticamente conviritiendose en un facilitador que usando organizadores previos  o puentes cognitivos favorezca la creación de relaciones adecuadas entre los saberes previos y los nuevos, poniendo de relieve un proceso de construcción de significados como elemento central de la enseñanza.

Para ello no solo que el profesor debe interesarse en lo que conoce previamente su aprendiz sino que debe asegurarse de propiciar un clima de motivación o disposición subjetiva para el aprendizaje en el estudiante.

 

TRASTORNOS DISOCIATIVOS

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

La disociación es un mecanismo psicológico de defensa en el cual la identidad, memoria, ideas, sentimientos o percepciones propias se encuentran separadas del conocimiento consciente y no pueden ser recuperadas o experimentadas voluntariamente.

Los trastornos disociativos son con frecuencia precipitados por un estrés intenso causado por la experiencia o por la observación de un acontecimiento traumático, un accidente o un desastre. O bien cuando una persona experimenta un conflicto interno tan insoportable que su mente es forzada a separar la información incompatible o inaceptable y los sentimientos procedentes del pensamiento consciente.

TRASTORNO DE IDENTIDAD DISOCIATIVO

Santiago es un joven arquitecto con mucho respeto entre su gremio profesional, educado, atento y caballeroso con sus compañeros de trabajo.

Hijo ùnico, perdiò a su madre cuando tenìa apenas ocho años. Viviò con su padre hasta terminar la carrera univesitaria, fingiendo que la muerte de su madre no le habìa impactado.  Su padre, una persona sumamente fría y aislada socialmente, le exigiò se un buen estudiante pero jamás le permitiò expresar sus emociones.

Desde que saliò de la Universidad, Santiago ha tenido varios episodios en su comportamiento que refiren un cambio drástico de personalidad.

Ha ido a muchos doctores, pero nunca ha terminado un tratamiento.

Como profesional asume sus funciones con alto rendimiento, es un arquitecto sumamente ordenado, sensible a los requerimientos de sus clientes, gusta del arte y es un hombre muy atractivo para las mujeres pues es culto, amable y demuestra una personalidad equilibrada, sensible y muy tranquila. Santiago es un hombre de quien todos hablan bien y es respetado por quien lo conoce.

Fuera del trabajo, en cambio se convierte en una persona distraída, inhábil, completamente confusa en sus ideas, prefiere la inactividad y por ello, muchas veces pasa en casa acostado sintiéndose deprimido, triste, nostálgico y muchas veces con sentimientos suicidas.  En esta personalidad, se siente incompetente para asumir sus funciones y por ello, a veces se disculpa en la oficina cambiando de voz y hacièndose llamar Oscar, señalando que es un viejo compañero de Colegio  de Santiago.

Parece que Santiago deprimido y Santiago el arquitecto, conviven en  su mente de modo tranquilo, muchas veces ambas personalidades conversan y se reclaman mutuamente.

Su personalidad deprimida sufre de Intensos dolores de cabeza y otros síntomas físicos que agudizan su sensación de inhabilidad y en esta personalidad, Santiago ha ido a varios terapeutas siempre sin mantener la terapia por màs de dos sesiones.  Su necesidad siempre es la misma: controlar sus deseos suicidas y controlar su ansiedad.

Esta personalidad de Santiago ilustra claramente el que la mayoría de las personas con este trastorno sufran de síntomas de depresión, ansiedad (dificultad para respirar, pulso acelerado, palpitaciones), fobias, ataques de pánico, disfunciones sexuales, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas y muchas veces con tendencia al suicidio y episodios de automutilación.

Adicionalmente a estas dos personalidades que parecen coexisteir en la conciencia de Santiago,  hay una màs, de la cual parece que no hay registro en su mente.

Es Julio, un homosexual desinhibido, al que no le parece importar el tiempo ni los horarios, menos aùn las convenciones sociales. Frecuenta los bares gays y todas las discotecas para homosexuales.

Su pareja, Favio, siempre lo tilda de loco, extravagante y muy ansioso.  Julio usa drogas y es muy promiscuo sexualmente, pero suele llorar con gran tristeza y siempre habla de su madre y parece que es el tema del que màs necesita hablar. No hay momento en el que no cuente anécdotas de su madre o refiera historias con ella. Cuando vive esta personalidad, Santiago siente algo de irrealidad pero no interactúa con ella en lo mínimo.

Estas tres personalidades de Santiago vistas cada una de modo individual parecen ser consistentes y no llamarìan la atención de nadie, a menos que las podría ver en conjunto y como Santiago vive solo, nadie se ha dado cuenta todavía de su trastorno.

En este ejemplo, podemos ver como actúa el trastorno de identidad disociativo  como una situación en la cual alternan en el control del comportamiento de Santiago dos o más identidades o personalidades.

En este trastorno se producen episodios de amnesia, por ello es que en nuestro ejemplo, Julio no es una personalidad que recuerde Santiago.

Este trastorno como se puede observar en el ejemplo es una situación grave y crónica, muchas veces la incapacidad de algunas personalidades de recordar información importante se mezcla con el conocimiento simultáneo de la información por parte de otras personalidades coexistentes.

En el caso de Santiago, el deprimido y el exitoso interactuan entre sí en un complejo mundo interior y Julio, por otro lado, no es consciente de las otras personalidades  y viceversa.

Es comùn que las personas sientan despersonalización y el sentimiento de estar separado y experimentar su medio como irreal.

Las personas con un trastorno de identidad disociativo frecuentemente oyen hablar a otros de lo que han hecho pero no lo recuerdan.

Algunos se refieren a sí mismos como “nosotros”, “él” o “ella”.

Presentan una habilidad para separar los propios recuerdos, percepciones o identidades

Como en el caso de Santiago muchas veces provienen de eventos traumáticos en la niñez en los cuales no recibieron la protección necesaria como en el caso de Santiago que además necesitò disociar de muy pequeño su sufrimiento y soledad por la muerte de su madre.

Como es de suponer el cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo caótica la vida de una persona con este trastorno.

AMNESIA DISOCIATIVA.-

Juan es un adolescente de 16 años, actualmente vive en la Casa Hogar del programa de Chicos de la Calle, lleva dos años en el albergue y aùn no ha recuperado totalmente la memoria de los episodios que le hicieron escapar de su casa a sus 14 años.

Con la intervención terapéutica de los profesionales del Albergue, quienes consideran ciertos comportamientos de Juan como extremadamente evasivos respecto al contacto con las personas, Juan ha recordado el trama mayor que le obligò a escapar: su padrastro golpeaba salvajemente a su madre hasta que cierto dìa, estando ebrio, Juan intervino en defensa de su madre y hermana.

Juan tiene apenas imágenes en su mente sobre su madre bañada en sangre y sabe con certeza que enfrentò a su padrastro, pero no puede recordar que pasò después y còmo saliò de casa, què transporte lo trajo a la capital desde su pueblo y detalles posteriores a la golpiza de su madre.

Juan solo puede recordar desde el momento en que fue recogido por la gente del Albergue, quienes lo encontraron vagando por el Terminal de Buses.

Juan sufre del trastorno de amnesia disociativa, que le han provocado una ruptura entre las sensaciones de su propia experiencia y las percepciones borrosas de los hechos violentos que viviò hace dos años al salir de su casa. Este hecho, de modo no conciente. parece influir en su comportamiento cuando se trata de relacionarse con los demàs.

La amnesia disociativa es una incapacidad para recuperar información personal, generalmente, como en el caso de Juan de un acontecimiento que èl percibiò como sumamente estresante y traumático.

La pérdida de memoria de Juan incluye información importante “autobiográfica”, especialmente relacionada con lo qué hizo, adónde fue, con quién hablò, qué dijò, pensó y sintió luego de salir de su casa.

Estas lagunas de memoria son propias de las personas que como Juan sufren amnesia disociativa, olvidando algunos pero no todos los acontecimientos de un período de tiempo como en nuestro ejemplo; aunque tambièn existen otras personas que no pueden recordar nada de su vida anterior.

Los amnésicos disociativos saben que perdieron la memoria en algunos casos y, en otros sólo lo advierten cuando los demàs les confrontan con hechos que no recuerdan. En el caso de Juan tiene conciencia de “haber olvidado eventos y haber perdido la memoria por unos dìas”, pero aunque dice intentar recordar, ha olvidado pasajes completos de esos dìas.

La mayoría de la gente, por medio de intervención terapéutica recupera su memoria perdida y resuelve los conflictos que causaron la amnesia. Sin embargo, algunas personas nunca rompen las barreras que les impiden reconstruir su pasado perdido. El pronóstico está determinado en parte por las circunstancias de la vida de la persona.

 

FUGA DISOCIATIVA

Marìa es una ama de casa, con una situación personal sumamente difícil desde hace un par de meses atràs. Su matrimonio parece estar llegando a su fin pues su esposo ha admitido tener una relación con otra persona y su ùnico hijo ha sido condicionado en su Colegio por mal comportamiento.

Un jueves por la noche, Marìa sale de su casa de modo repentino, vestida como para una fiesta. Va a una discoteca en la que se encuentra con otras personas con las que cambia de su estado de ànimo deprimido a uno muy alegre y divertido.

Cuando le preguntan su nombre y datos personales, Marìa siente confusión pero no se detiene al contestar en medio de cierta duda un nuevo nombre y datos diferentes a los reales, pero lo hace con total naturalidad de modo que no llama la atención de sus acompañantes.

Marìa ha pasado toda la noche bailando, asumiendo una personalidad que perturbarìa a todos los que la conocen, pues es sumamente desinhibida y sociable, al contrario de lo que la cotidianidad podría informar sobre ella.

Cinco horas después, acompañada de sus nuevos amigos se ha ido en un arranque de espontaneidad a un parque aledaño a la ciudad en donde transcurre en medio de risas y juegos todo el dìa hasta que anochece.

A la media noche, Marìa se encuentra bailando sin zapatos en una discoteca y no entiende que hace alli, còmo llegò ni por què viste de esa forma. Peor aùn conoce a las personas que la acompañan.

Se siente confusa y sale corriendo en dirección a su casa acompañada de una de las mujeres que le narra su comportamiento y frente al cual, Marìa insiste en no recordar nada de lo sucedido.

Al llegar refiere a todos sus familiares reunidos en su casa y preocupados por ella, que se siente sumamente enferma y prefiere no hablar de lo sucedido.

La fuga disociativa como nos indica el caso de Marìa,  consiste en una o más salidas de una persona de su habitualidad de un modo repentino e inesperado, durante las cuales, la persona no recuerda una parte o la totalidad de su vida pasada y no sabe quién es, o bien se da una nueva identidad.

Las causas de la fuga disociativa son similares a las de la amnesia disociativa, con la diferencia de que muchas veces la fuga ocurre en circunstancias en las que se puede sospechar que la persona està simulando.

En el caso de Marìa, esa es la sospecha que tienen todos sus familiares por la naturaleza de la personalidad que la persona que la ha acompañado refiere de ella en la discoteca y por la actitud de Marìa de retirarse con la ùnica explicación de que se siente confundida, deprimida y enferma.

Muchos casos de fuga implican este ànimo de simular una situación en la que la persona se comporta como si estuviera enferma, de modo que se libra de dar cuenta de sus acciones y le da una excusa para evitar responsabilidades.

Muchas fugas parecen representar el cumplimiento de deseos encubiertos, por ejemplo, escapar del estrés insoportable del posible divorcio como en el caso de nuestro ejemplo y vivir la alegrìa de una noche de fiesta.

Los estudiosos señalan que existen incluso fugas relacionadas con sentimientos de rechazo o de separación, o que pueden proteger a la persona del suicidio o de impulsos homicidas.

Una persona en estado de fuga, habiendo perdido su identidad habitual, generalmente desaparece de sus lugares de costumbre, dejando su familia y su trabajo. El caso de Marìa ilustra esto al cambiar de esquema de comportamiento, pues ella no frecuenta las discotecas ni es como aparentò ser en su episodio de fuga disociativa.

Las personas con este trastorno tambièn adquieren con una nueva identidad, sin darse cuenta de ningún cambio en su vida.

La fuga puede durar desde horas como en el caso de nuestro ejemplo o semanas o meses y hasta años.

Asi como Marìa, las personas parecen normales y no llaman la atención.

En algunos casos las personas pueden darse cuenta de la amnesia o estar confusa acerca de su identidad cuando èsta a pasado en medio de sentimientos intensos de depresión, incomodidad, aflicción, vergüenza, conflicto intenso y hasta impulsos agresivos o suicidas.

Como en los demàs casos de disociación, la persona una vez que ha recuperado su memoria tendrà que afrontar la situación po la cual se desencadenò la disociación, que generalmente es estresante o perturbadora.

Muchas personas refieren mucho miedo sobre la sensación de haber perdido el control sobre sì mismas, llegando a sufrir mucho al imaginar su comportamiento en la fuga.

Cuando la fuga disociativa se vuelve recurrente, la persona pasa a un diagnòstico de trastorno disociativo de  identidad.

 

UNA ENSEÑANZA BASADA EN LA MOTIVACIÒN INTRÌNSECA

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

CUATRO ASPECTOS A TOMAR EN CUENTA POR LOS DOCENTES:

 

 

a.- Incluir entre los objetivos curriculares, las metas que los aprendices proponen en relación con su aprendizaje o desempeño escolar.  Incluir, como consecuencia de esta premisa en la evaluación de la asignatura, la autoevaluación de los alumnos con respecto a las metas propuestas al inicio.

 

Que el docente conozca las metas que sus alumnos persiguen con el aprendizaje es de suma importancia, pues de este modo conoce el ideal de su alumno, la perspectiva que tiene del aprendizaje y sus expectativas. Todos estos elementos le permiten un acercamiento al estudiante y su forma de percibir el aprendizaje asi como su autopercepción con respecto al mismo.

 

Conocer las metas de una persona frente a un tema o un campo de aprendizaje, garantiza  que el docente conozca los aspectos citados en el párrafo anterior y, al mismo tiempo, facilita la motivación del estudiante al sentir que sus metas fueron tomadas en cuenta e incorporadas al sistema de enseñanza-aprendizaje.

 

Cuando los estudiantes sienten que sus propósitos son aceptados, sienten que son parte del proceso y, si a esto, se suma el que en la evaluación se tome en cuenta sus criterios con respecto de las metas que se trazaron, sin duda, es mayor su sentido de autonomía, de logro. Asi mismo acrecienta la percepción de su desarrollo y satisfacción en el proceso de aprendizaje.

 

b.- Alta expectativa del docente sobre el rendimiento y desarrollo de sus alumnos.

 

Si el docente demuestra verbal y gestualmente que confia en las capacidades de sus estudiantes y los anima a seguir aprendiendo con base en esta confianza, promueve procesos internos que implican desde la autoestima hasta el sentido de autocompetencia en los estudiantes.

 

El docente es un referente importante en el alumno e incluso puede ser su espejo o modelo. Por tanto, si el alumno percibe que su referente lo considera competente y apto en el aprendizaje, la sensación de aceptación y de un clima adecuado de seguridad crece y permite que exista una sensación de autovaloración que motiva en el aprendizaje.

 

Adicionalmente cuando un alumno sabe que su profesor cree en sus capacidades y le exige conforme ese supuesto, se compromete en lograr dichas expectativas pues internamente cambia su propia concepción de su esfuerzo y del éxito.

 

La valoración y calificación del alumno por parte del profesor; el aliento en las dificultades que se presentan en el aprendizaje y el reforzamiento constante de los logros de los estudiantes es una condición que aumenta significativamente la autopercepción de los alumnos y los motiva a superarse.

 

 

 

c.- Ofrecer al estudiante la posibilidad de integrar conocimientos por medio de proyectos conforme sus intereses, capacidades y talentos.

 

Ofrecer varias alternativas a los alumnos dentro del proceso de aprendizaje como es, por ejemplo, desarrollar proyectos de investigación sobre el tema que ellos elijan, acrecienta el sentido de individualidad del estudiante y del control de su propio aprendizaje. Además percibe que puede desarrollar sus habilidades o preferencias y, por tanto, se convierte en sujeto activo, propositivo y creativo de su propio desarrollo.

 

Además ofrece al alumno la posibilidad de comprometerse con la tarea y tomar conciencia de sus propias motivaciones, desarrollar habilidades de planeación y ejecución con base en un tema de su elección.

 

Cuando los alumnos sienten que sus propuestas son consideradas y que sus intereses son respetados, despliegan  todo su esfuerzo y creatividad.  Se adaptan sin disgusto a los objetivos del docente y sienten que son parte de la construcción del aprendizaje. Adicionalmente aumenta su sentido de autoeficacia, autonomía y de logro.

 

d.- Presentar y estructurar el aprendizaje activando la curiosidad del alumno.

 

Los docentes pueden desarrollar estrategias para el aprendizaje como presentar material que implique activar la curiosidad del estudiante; ofrecer pistas inconclusas; plantear coneptualizaciones; plantear problemas para resolución de los alumnos; usar historias sin final, etc. con el objeto de incrementar el deseo de aprender del alumno.

 

El aprendizaje humano tiene mucho que ver con la curiosidad que sentimos por naturaleza. Cómo funciona; de dónde viene; a dónde va; que cosas no percibimos y son parte de la realidad; cuáles son los fundamentos, etc., son cuestionamientos que todos los seres humanos nos hacemos frente a los estímulos internos y del ambiente.

 

Por tanto, en consideración a esta curiosidad natural, el docente puede presentar la información a los alumnos de modo que ésta se incremente y “deseen” aprender.

 

Si un alumno siente curiosidad y quiere aprender, hace suyo el proceso de aprendizaje y dan mayor valor al saber que al tener éxito o fracaso en una tarea.

 

La metodología que el docente pueda implementar para excitar la curiosidad de un alumno siempre provoca un deseo de descubrir y convierte cualquier tema en un espacio activo de aprendizaje.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA EVALUACIÒN CLINICA

•noviembre 28, 2010 • Dejar un comentario

El proceso de evaluación clínica en psicopatología tiene como objetivo el de recopilar datos suficientes para garantizar una correcta y eficiente intervención terapéutica; por tanto, depende de que la persona sea percibida en su totalidad, incluyendo lo que hace, cómo lo hace, las condiciones en que actúa y las características de su comportamiento.

 

Este es el propósito de la evaluación conductual. Lograr evaluar al sujeto en plena actividad, de modo que se pueda describir su conducta, sus circunstancias y, de este modo, comprender sus pensamientos y emociones.

 

Esta evaluación va más alla de la declaración verbal o referencia sobre el comportamiento de una persona o de la aplicación de test, al incluir directamente al profesional en la observación del comportamiento del sujeto en su ambiente natural o en uno preparado artificialmente pero que recree su contexto ambiental.

 

En algunos casos, ésta observación es necesaria para descubrir deficiencias o psicopatologías en sujetos que no pueden comunicarse o que, por sus condiciones particulares, no podrían dar la información adecuada.

 

La evaluación conductual se dirige a conductas objetivo concretas, por lo que debe responder a una planificación hecha para cada sujeto en la que no solo se registra las conductas observables sino también los aspectos cognitivos y los hechos antecedentes y consecuentes de las conductas objetivo.

 

Se requiere la utilización de datos objetivos, fiables y válidos presentados en forma cuantitativa y recogidos de la situación natural en la que se encuentra el sujeto o la que se ha recreado para tal efecto. De modo que es un método válido por su condicion de objetivo y mensurable.

 

Uno de los aspectos positivos de esta evaluación es que refuerza el contenido de lo que el psicodiagnóstico describe, clasifica o explica sobre la conducta. Ofreciendo a este modelo, un elemento objetivo de comportamiento asi como de las diferentes variables y el contexto ambiental de un comportamiento dado. Esto, garantiza de alguna manera un tratamiento eficaz, pues en este caso la evaluación y el tratamiento son situaciones absolutamente relacionadas.

 

Además esta evaluación incluye factores como los rasgos dinámicos de la personalidad que son detectados mejor en pleno funcionamiento de la persona, asi como los antecedentes físicos y sociales de su conducta  y la relación entre la persona y las situaciones, la persona  y otras personas, etc. en sus manifestaciones motoras, fisiológicas y cognitivas.

 

Las evaluaciones psicométricas, por entrevista clínica y psicológica analizan los rasgos, factores, necesidades, conflictos y estructuras cognitivas de un sujeto, pero no contemplan la acción del mismo y los elementos que provocan, sostienen o nutren dicho comportamiento. En este contexto, la evaluación conductual añade un análisis funcional de la conducta ampliando la comprensión del individuo como sistema en función de su interacción con las variables ambientales.

 

En la evaluación conductual se registran con especificidad las situaciones de respuesta del sujeto gracias a observaciones diseñadas para la comprensión de la “conducta objetivo” y con base a claras definiciones de categorías conductuales mensurables que el observador debe respetar, lo cual ofrece un mayor grado de entendimiento del comportamiento en el aquí y en el ahora del sujeto observado.

 

Desde el enfoque de la evaluación conductual, también se puede preparar programas y evaluarlos en cuanto a su eficacia, por ejemplo, antes y después del tratamiento programado para cada caso único, asi como valorar las técnicas de intervención e identificar con claridad las variables de impacto y las que no lo tienen.

 

Aunque se ha señalado muchas ventajas de este tipo de evaluación también hay que anotar que su aplicabilidad resulta compleja para muchos casos, no solo por la imposibilidad del clínico de acercarse al espacio del evaluado por cuestiones de tiempo, formalidad, etc, sino porque la observación por más técnica y mensurable que sea tiene ciertos límites como la reactividad, es decir la inclusión de la presencia del observador que puede hacer variar el comportamiento del sujeto observado.

 

Además la observación puede llegar a hacer demasiado énfasis en el comportamiento objetivo o problema y, en esta meta, perder datos que podrían ser necesarios para una mejor comprensión.  Adicionalmente toda observación aún cuando recoja datos operacionales y con escalas siempre puede incluir la subjetividad del observador y la especificidad del aquí y ahora del comportamiento, particularmente cuando es una autoobservación con registro.

 

De todos modos, la evaluación conductual es una evaluación funcional de las personas y al estar relacionada con el tratamiento, resulta eficaz por la facilidad de observar variables e intervenir en ellas ofreciendo una visión operativa del comportamiento. Muchas veces esta será la única manera de que el diagnóstico y la intervención terapéutica sean acertadas.

 

 

 

 

 

 

LA INFIDELIDAD. ES POSIBLE SUPERARLA?

•agosto 16, 2010 • Dejar un comentario

LA INFIDELIDAD

Muchas veces me han preguntado si la infidelidad en un matrimonio puede ser superada.

En terapia de pareja, es usual encontrar esta demanda, pues también es usual que la infidelidad sea uno de los conflictos màs fuertes y prolongados que una pareja puede enfrentar, no solo por las emociones que produce, sino sobre todo, por las consecuencias profundas que se graban en cada persona.

Quizàs esta situación sea una de las màs difíciles de trabajar en pareja y en familia. Sin embargo creo que, como en toda crisis, la oportunidad siempre està potencialmente activa y el secreto de “advertirla” siempre radica en la actitud de las personas frente a ella.

Oportunidad de què? Oportunidad de replantearse algunas conductas, algunas creencias y quizàs hasta algunas limitaciones que, sin duda fueron, si no variables directas de la infidelidad, elementos que coadyuvaron para que esta pueda desarrollarse.

Oportunidad de revisar las pràcticas familiares, los comportamientos de pareja y, sobre todo ello, oportunidad para enfocarse en la realidad y en ese “yo” que a veces es absorbido por roles o personajes que no le permiten realizarse y peor advertirse.

Quizàs la realidad del amor, de la pareja o de la justicia no sea lo que nuestras expectativas o creencias nos informaron. Quizàs el amor es màs una decisión que una emoción, pero quièn puede decirlo si el amor definitivamente es un motor subjetivo imponderable.

Quizàs la justicia bajo el concepto humano “de a cada uno lo que le corresponde” no exista como tal o sea una idea tan abstracta que nuestro razonamiento no la pueda captar si no bajo la perspectiva del tiempo.

Quizàs el concepto de pareja se aleje de esa especie de “intimidad posesiva” que nos hace ver al otro como nuestra exclusividad, como nuestro territorio y hasta, en los casos màs extremos, como una extensión del yo.

Adicionalmente de estos desafíos, las expectativas que tenemos del “otro” seràn en el caso de infidelidad, literalmente masacradas. No quedarà una respuesta que no contenga una pregunta. No quedarà en pie ninguna certeza sobre quièn es, què ha hecho y que hará nuestra pareja luego de que hemos comprobado que no “es” como pensábamos.

La ilusión se habrá quebrado y la tristeza serà una especie de soledad anticipada pues no veremos màs salida que terminar la relación.  Poco a poco, la ilusión de haberle “puesto” ciertos atributos o cualidades a nuestra pareja nos dejarà ver en penumbras, que ha sido nuestra responsabilidad, pues al enamorarnos solemos “adornar” al otro con aquellos valores absolutos que nos hacen sentir seguros o que responden a una necesidad.

Precisamente ese fantasma de seguridad que depende del otro o esa necesidad cubierta que no sabíamos que tenìamos, seràn visibles en la crisis, tan visibles que no podremos huir de nuestra propia responsabilidad asi como el o la persona que ha sido infiel no podrá huir de la suya.

Que se entienda bien! La responsabilidad no se refiere a la tan manipulada idea de que “tù me has empujado a serte infiel”, se refiere a no haber distinguido lo que ES de lo que DESEO QUE SEA.  Se refiere al autoconcepto y a las creencias ABSOLUTAS que a veces sostienen el proyecto del matrimonio.

Vale recalcar que la persona vìctima de la infidelidad no tiene por què sentirse responsable de que su pareja haya optado por otra persona. La libertad de optar por otra persona y poner en riesgo el matrimonio y la familia es de absoluta responsabilidad del infiel.  Los condicionamientos que encuentre quizàs alcancen a ser variables atenuantes o agravantes, pero el hecho en si mismo, contiene un acto libre y por tanto de invariable responsabilidad.

Por què a mi? Por què si yo soy tan buen esposo o esposa? Por què me has hecho esto?…..la pregunta que surge es POR QUE NO?

La pregunta es directa y entiendo que fuerte, pero es la realidad, por què no a ti? Acaso eres màs especial que otros, acaso tu pareja es un alinenìgena que posee la perfección?.

A veces mirar con humildad un hecho nos permite dejar el ego a un lado y mirarnos tan humanos como somos.  Sufrimos como todos, nos sentimos humillados, nos sentimos traicionados, el enojo, la rabia, la impotencia, la obsesión por saber los detalles nos persiguen….el vacìo suele precipitarnos a una ansiedad desconocida; hacia actos de locura en donde apenas nos reconocemos; hacia pensamientos como la venganza y la tortura psicológica que avasallen al otro.  Todo bajo una òptica de “ojo por ojo” si yo sufro, tù debes sufrir también.

La pregunta es de què sirve todo eso? La ansiedad, la rabia y la decepción son, sin duda, reacciones naturales, humanas y cargadas de realismo, pero la obsesión, el deseo de revancha, la búsqueda del “otro” u “otra” para humillarlo si es posible; la necesidad de castigar permanentemente a la pareja que ha sido infiel, què bien hacen?.

La tristeza es un sentimiento que evitamos pero que por màs que lo hagamos, allì estarà.  Nuestra humanidad la posee como un preciado tesoro sentimental que nos permite encontrar ese silencio que el trajín de la vida no nos deja encontrar; nos permite saborear a la soledad percatándonos que no es tan terrible; nos permite llorar por lo màs bello que tenemos: nuestra vida.

Las pastillas anti depresivas, el consumo ansioso de todas las terapias que escuchamos, el consumo de una espiritualidad débil en donde Dios se convierte en nuestro cómplice en vez de nuestra fuerza de aceptación, son solo tácticas desesperadas de evitar la tristeza….pero acaso hay que evitarla?…..serìa lo mismo si fuera la alegría?…..la vida irremediablemente trae situaciones que nos pondrán tristes asi como alegres, con miedo, con ansiedad, con impotencia, con enojo……..eso somos: seres libres que en nuestra historia vital nos iremos conociendo de afuera hacia adentro, pelándonos como cebollas para, ojalà màs temprano que tarde, encontrarnos con nuestro ser ìntimo.

La sociedad, sin duda, nos impulsa a “anestesiarnos”, los amigos, amigas y hasta familiares nos impulsaran con toda buena intención a una postura de orgullo “no te dejes” “no le vayas a perdonar….si perdonas una vez, lo hará otra vez….” “busca al otro u otra y hazle saber quièn eres”, etc. etc.

Sin duda, lo hacen desde el afecto que nos tienen pero también desde una postura de “jueces” sociales.  Pero quièn puede juzgar a otro?.  Quièn es dueño de la verdad y de el “bien” como para imputar a otro intenciones o sentimientos.

Vuelvo a la idea de que la infidelidad nos permite ver cuàn humanos somos. Por un lado, nos descubrimos ansiosos, desesperados, decepcionados, etc. Por otro, descubrimos a nuestra pareja, mentirosa, manipuladora, falaz y desleal.  Lo que cabe preguntarnos es si esas cualidades no son humanas?.

Humanos nomàs somos! y por tanto llenos de imperfecciones, llenos de deseos, llenos de limitaciones, repletos de decisiones erradas; de creencias rotas; de impulsos instintivos y de un “macho alfa” y una “hembra dominante” que nos palpita en la piel desde nuestro cerebro primitivo.

Es que acaso no somos eso también? Es una paradoja que por un lado la sociedad se rasgue las vestiduras diciendo que “los valores se han roto” que “el matrimonio y la familia estan en crisis” y, por otro lado,  nos comunique con incesante fuerza las figuras exitosas de machos y hembras alfa; una sexualidad casi en sinónimo de poder; y, un EGO social y económico en el que el respeto y la fidelidad deben ser liquidados.

La infidelidad sin duda, es el quebrantamiento de un valor importante en pareja: el sentido del compromiso.  Pero también es una reacciòn humana a algun desequilibrio personal o de pareja y, por tanto, posee la potencialidad de ser una oportunidad personal y de pareja.

Todo dependerá de còmo lo enfrenten?…..anestesiados o despiertos; con orgullo o con humildad; con una perspectiva de venganza o una perspectiva de aceptación del otro; con una comunicaciòn constructiva u obsesiva.  Al final, todos sabemos que en la vida todo depende de la actitud con la que enfrentemos las dificultades.

Si una pareja coincide en la necesidad de enfrentarla desde el “compromiso” de estar en las buenas y en las malas; si tanto el infiel como la vìctima consideran que vale la pena una lucha interna y compartida; si “el otro y otra” no son convertidos en los protagonistas principales; y, si el respeto por la pareja sobrevive a pesar del conflicto, ES POSIBLE lograr superar el impasse y, no solo superarlo, sino convertirlo en un aprendizaje de unión y aceptación realista de la vida en pareja.

Todo dependerá de la actitud que tengan los dos frente al tema.

El o la infiel deberá saber que su responsabilidad no puede ser endosada al otro/a; que su equivocación no podrá ser justificada sino confrontada como un hecho del que se puede aprender; que la paciencia y la tolerancia seràn regalos infinitamente apreciados para su pareja.

Deberà saber que los detalles de su infidelidad no son los datos importantes sino lo que “ha aprendido de ellos”. Deberà saber que el otro/a  pasarà por episodios de equilibrio y desequilibrio, de amenazas, de castigos y de disculpas, ofreciendo un panorama desalentador al principio.

Deberà saber que las fantasìas del otro/a se convertirán en pensamientos obsesivos que taladren las conversaciones con insistencia. Deberà saber que el otro/a necesita la seguridad de sentirse nuevamente amado/a; sostenido/a; comprendido/a; Deberà saber que el otro/a no podrá mantenerse consistente sino por pequeños lapsos de tiempo.

Deberà saber que para recuperar su confianza, DEBE TRABAJAR en sì mismo y concentrarse en hacérselo saber a su pareja y como regla de oro: que el camino no serà el análisis sino la ternura.

Y estos temas son apenas son pequeños ejemplos de lo que deberá saber, pues el aprendizaje dependerá de la dinámica que se dè entre los dos asi como de las individualidades de cada uno.

La vìctima deberá aprender a retener sus pensamientos obsesivos; deberá aprender a superar su necesidad de conocer detalles; deberà luchar contra su reflejo de hacer del “otro u otra” el personaje principal; deberà escuchar su propio desequilibrio y al mismo tiempo intentar recuperar su centro; deberà enfrentar la opción de entregarse a la ansiedad y a la inseguridad o a la esperanza; deberà luchar contra sus pensamientos destronando a la racionalidad y al espejismo de que “comprendiendo lo controlarè”.

Deberà olvidar sus tendencias posesivas y recuperar el sentido realista de que nadie es posesión de nadie; deberà aceptar que las promesas y las fantasìas sociales sobre el amor son solo productos comercializados con facha de verdad; deberà entender que la justicia es un concepto humano y que solo en la perspectiva del tiempo tiene su razón.

Deberà superar el mayor de los retos humanos: vencer el miedo, el miedo que engendra todo deseo y toda angustia.  Miedo a perder, miedo a no ser querido/a;  miedo a dejar de ser lo que los demás creen o quieren creer de el/ella; miedo a perder el prestigio que da un matrimonio perfecto; miedo a enfrentar los cambios propios de la vida.

Todo dependerá entonces de la destreza humana de la pareja y digo humana, porque dependerá sin duda, de toda su persona, es decir de todo aquello que la persona humana posee en sì misma,  en un marco de realismo, honestidad y autèntico deseo de enfrentar el conflicto de modo congruente.

La infidelidad como he repetido varias veces en varios foros, puede ser una enfermedad terminal, progresiva y de altísimo costo personal y familiar, pero también puede ser el despertar de los individuos que componen la pareja y la renovación del amor bajo conceptos màs comprometidos, reales y de mayor perspectiva en el tiempo porque iniciaran desde la aceptación y no de la expectativa que tenemos del “otro”.

Recordemos que la vida es un cambio constante y que la persona humana es una realidad en construcción permanente.

Las crisis personales no necesariamente coinciden en pareja, pero la infidelidad es una crisis que sin escape hará que coincidan en varios temas importantes a trabajar: la confianza, la comunicaciòn, la sexualidad, la intimidad emocional, las creencias y las visiones de futuro.

En terapia de pareja se tratarà de enfrentar este tema desde una perspectiva emocional y realista. Se tratarà de estimular a que los miembros de la pareja esten despiertos a sì mismos y, desde allí, puedan entender que el amor requiere de trabajo constante y que el matrimonio es un reto que vale la pena ser asumido.

La comunicaciòn sana, la congruencia, el compromiso, la aceptación del otro como ES y la conciencia clara de que frente a un hecho pasado NADA SE PUEDE HACER sino aprender de ello garantizan que la terapia o el trabajo de una pareja tenga éxito.

Eliana Cevallos

PSICOTERAPEUTA GESTALT

LA INFIDELIDAD. PUEDE SER SUPERADA?

•agosto 16, 2010 • Dejar un comentario

LA INFIDELIDAD
Muchas veces me han preguntado si la infidelidad en un matrimonio puede ser superada.
En terapia de pareja, es usual encontrar esta demanda, pues también es usual que la infidelidad sea uno de los conflictos màs fuertes y prolongados que una pareja puede enfrentar, no solo por las emociones que produce, sino sobre todo, por las consecuencias profundas que se graban en cada persona.
Quizàs esta situación sea una de las màs difíciles de trabajar en pareja y en familia. Sin embargo creo que, como en toda crisis, la oportunidad siempre està potencialmente activa y el secreto de “advertirla” siempre radica en la actitud de las personas frente a ella.
Oportunidad de què? Oportunidad de replantearse algunas conductas, algunas creencias y quizàs hasta algunas limitaciones que, sin duda fueron, si no variables directas de la infidelidad, elementos que coadyuvaron para que esta pueda desarrollarse.
Oportunidad de revisar las pràcticas familiares, los comportamientos de pareja y, sobre todo ello, oportunidad para enfocarse en la realidad y en ese “yo” que a veces es absorbido por roles o personajes que no le permiten realizarse y peor advertirse.
Quizàs la realidad del amor, de la pareja o de la justicia no sea lo que nuestras expectativas o creencias nos informaron. Quizàs el amor es màs una decisión que una emoción, pero quièn puede decirlo si el amor definitivamente es un motor subjetivo imponderable.
Quizàs la justicia bajo el concepto humano “de a cada uno lo que le corresponde” no exista como tal o sea una idea tan abstracta que nuestro razonamiento no la pueda captar si no bajo la perspectiva del tiempo.
Quizàs el concepto de pareja se aleje de esa especie de “intimidad posesiva” que nos hace ver al otro como nuestra exclusividad, como nuestro territorio y hasta, en los casos màs extremos, como una extensión del yo.
Adicionalmente de estos desafíos, las expectativas que tenemos del “otro” seràn en el caso de infidelidad, literalmente masacradas. No quedarà una respuesta que no contenga una pregunta. No quedarà en pie ninguna certeza sobre quièn es, què ha hecho y que hará nuestra pareja luego de que hemos comprobado que no “es” como pensábamos.
La ilusión se habrá quebrado y la tristeza serà una especie de soledad anticipada pues no veremos màs salida que terminar la relación. Poco a poco, la ilusión de haberle “puesto” ciertos atributos o cualidades a nuestra pareja nos dejarà ver en penumbras, que ha sido nuestra responsabilidad, pues al enamorarnos solemos “adornar” al otro con aquellos valores absolutos que nos hacen sentir seguros o que responden a una necesidad.
Precisamente ese fantasma de seguridad que depende del otro o esa necesidad cubierta que no sabíamos que tenìamos, seràn visibles en la crisis, tan visibles que no podremos huir de nuestra propia responsabilidad asi como el o la persona que ha sido infiel no podrá huir de la suya.
Que se entienda bien! La responsabilidad no se refiere a la tan manipulada idea de que “tù me has empujado a serte infiel”, se refiere a no haber distinguido lo que ES de lo que DESEO QUE SEA. Se refiere al autoconcepto y a las creencias ABSOLUTAS que a veces sostienen el proyecto del matrimonio.
Vale recalcar que la persona vìctima de la infidelidad no tiene por què sentirse responsable de que su pareja haya optado por otra persona. La libertad de optar por otra persona y poner en riesgo el matrimonio y la familia es de absoluta responsabilidad del infiel. Los condicionamientos que encuentre quizàs alcancen a ser variables atenuantes o agravantes, pero el hecho en si mismo, contiene un acto libre y por tanto de invariable responsabilidad.
Por què a mi? Por què si yo soy tan buen esposo o esposa? Por què me has hecho esto?…..la pregunta que surge es POR QUE NO?
La pregunta es directa y entiendo que fuerte, pero es la realidad, por què no a ti? Acaso eres màs especial que otros, acaso tu pareja es un alinenìgena que posee la perfección?.
A veces mirar con humildad un hecho nos permite dejar el ego a un lado y mirarnos tan humanos como somos. Sufrimos como todos, nos sentimos humillados, nos sentimos traicionados, el enojo, la rabia, la impotencia, la obsesión por saber los detalles nos persiguen….el vacìo suele precipitarnos a una ansiedad desconocida; hacia actos de locura en donde apenas nos reconocemos; hacia pensamientos como la venganza y la tortura psicológica que avasallen al otro. Todo bajo una òptica de “ojo por ojo” si yo sufro, tù debes sufrir también.
La pregunta es de què sirve todo eso? La ansiedad, la rabia y la decepción son, sin duda, reacciones naturales, humanas y cargadas de realismo, pero la obsesión, el deseo de revancha, la búsqueda del “otro” u “otra” para humillarlo si es posible; la necesidad de castigar permanentemente a la pareja que ha sido infiel, què bien hacen?.
La tristeza es un sentimiento que evitamos pero que por màs que lo hagamos, allì estarà. Nuestra humanidad la posee como un preciado tesoro sentimental que nos permite encontrar ese silencio que el trajín de la vida no nos deja encontrar; nos permite saborear a la soledad percatándonos que no es tan terrible; nos permite llorar por lo màs bello que tenemos: nuestra vida.
Las pastillas anti depresivas, el consumo ansioso de todas las terapias que escuchamos, el consumo de una espiritualidad débil en donde Dios se convierte en nuestro cómplice en vez de nuestra fuerza de aceptación, son solo tácticas desesperadas de evitar la tristeza….pero acaso hay que evitarla?…..serìa lo mismo si fuera la alegría?…..la vida irremediablemente trae situaciones que nos pondrán tristes asi como alegres, con miedo, con ansiedad, con impotencia, con enojo……..eso somos: seres libres que en nuestra historia vital nos iremos conociendo de afuera hacia adentro, pelándonos como cebollas para, ojalà màs temprano que tarde, encontrarnos con nuestro ser ìntimo.
La sociedad, sin duda, nos impulsa a “anestesiarnos”, los amigos, amigas y hasta familiares nos impulsaran con toda buena intención a una postura de orgullo “no te dejes” “no le vayas a perdonar….si perdonas una vez, lo hará otra vez….” “busca al otro u otra y hazle saber quièn eres”, etc. etc.
Sin duda, lo hacen desde el afecto que nos tienen pero también desde una postura de “jueces” sociales. Pero quièn puede juzgar a otro?. Quièn es dueño de la verdad y de el “bien” como para imputar a otro intenciones o sentimientos.
Vuelvo a la idea de que la infidelidad nos permite ver cuàn humanos somos. Por un lado, nos descubrimos ansiosos, desesperados, decepcionados, etc. Por otro, descubrimos a nuestra pareja, mentirosa, manipuladora, falaz y desleal. Lo que cabe preguntarnos es si esas cualidades no son humanas?.
Humanos nomàs somos! y por tanto llenos de imperfecciones, llenos de deseos, llenos de limitaciones, repletos de decisiones erradas; de creencias rotas; de impulsos instintivos y de un “macho alfa” y una “hembra dominante” que nos palpita en la piel desde nuestro cerebro primitivo.
Es que acaso no somos eso también? Es una paradoja que por un lado la sociedad se rasgue las vestiduras diciendo que “los valores se han roto” que “el matrimonio y la familia estan en crisis” y, por otro lado, nos comunique con incesante fuerza las figuras exitosas de machos y hembras alfa; una sexualidad casi en sinónimo de poder; y, un EGO social y económico en el que el respeto y la fidelidad deben ser liquidados.
La infidelidad sin duda, es el quebrantamiento de un valor importante en pareja: el sentido del compromiso. Pero también es una reacciòn humana a algun desequilibrio personal o de pareja y, por tanto, posee la potencialidad de ser una oportunidad personal y de pareja.
Todo dependerá de còmo lo enfrenten?…..anestesiados o despiertos; con orgullo o con humildad; con una perspectiva de venganza o una perspectiva de aceptación del otro; con una comunicaciòn constructiva u obsesiva. Al final, todos sabemos que en la vida todo depende de la actitud con la que enfrentemos las dificultades.
Si una pareja coincide en la necesidad de enfrentarla desde el “compromiso” de estar en las buenas y en las malas; si tanto el infiel como la vìctima consideran que vale la pena una lucha interna y compartida; si “el otro y otra” no son convertidos en los protagonistas principales; y, si el respeto por la pareja sobrevive a pesar del conflicto, ES POSIBLE lograr superar el impasse y, no solo superarlo, sino convertirlo en un aprendizaje de unión y aceptación realista de la vida en pareja.
Todo dependerá de la actitud que tengan los dos frente al tema.
El o la infiel deberá saber que su responsabilidad no puede ser endosada al otro/a; que su equivocación no podrá ser justificada sino confrontada como un hecho del que se puede aprender; que la paciencia y la tolerancia seràn regalos infinitamente apreciados para su pareja.
Deberà saber que los detalles de su infidelidad no son los datos importantes sino lo que “ha aprendido de ellos”. Deberà saber que el otro/a pasarà por episodios de equilibrio y desequilibrio, de amenazas, de castigos y de disculpas, ofreciendo un panorama desalentador al principio.
Deberà saber que las fantasìas del otro/a se convertirán en pensamientos obsesivos que taladren las conversaciones con insistencia. Deberà saber que el otro/a necesita la seguridad de sentirse nuevamente amado/a; sostenido/a; comprendido/a; Deberà saber que el otro/a no podrá mantenerse consistente sino por pequeños lapsos de tiempo.
Deberà saber que para recuperar su confianza, DEBE TRABAJAR en sì mismo y concentrarse en hacérselo saber a su pareja y como regla de oro: que el camino no serà el análisis sino la ternura.
Y estos temas son apenas son pequeños ejemplos de lo que deberá saber, pues el aprendizaje dependerá de la dinámica que se dè entre los dos asi como de las individualidades de cada uno.
La vìctima deberá aprender a retener sus pensamientos obsesivos; deberá aprender a superar su necesidad de conocer detalles; deberà luchar contra su reflejo de hacer del “otro u otra” el personaje principal; deberà escuchar su propio desequilibrio y al mismo tiempo intentar recuperar su centro; deberà enfrentar la opción de entregarse a la ansiedad y a la inseguridad o a la esperanza; deberà luchar contra sus pensamientos destronando a la racionalidad y al espejismo de que “comprendiendo lo controlarè”.
Deberà olvidar sus tendencias posesivas y recuperar el sentido realista de que nadie es posesión de nadie; deberà aceptar que las promesas y las fantasìas sociales sobre el amor son solo productos comercializados con facha de verdad; deberà entender que la justicia es un concepto humano y que solo en la perspectiva del tiempo tiene su razón.
Deberà superar el mayor de los retos humanos: vencer el miedo, el miedo que engendra todo deseo y toda angustia. Miedo a perder, miedo a no ser querido/a; miedo a dejar de ser lo que los demás creen o quieren creer de el/ella; miedo a perder el prestigio que da un matrimonio perfecto; miedo a enfrentar los cambios propios de la vida.
Todo dependerá entonces de la destreza humana de la pareja y digo humana, porque dependerá sin duda, de toda su persona, es decir de todo aquello que la persona humana posee en sì misma, en un marco de realismo, honestidad y autèntico deseo de enfrentar el conflicto de modo congruente.
La infidelidad como he repetido varias veces en varios foros, puede ser una enfermedad terminal, progresiva y de altísimo costo personal y familiar, pero también puede ser el despertar de los individuos que componen la pareja y la renovación del amor bajo conceptos màs comprometidos, reales y de mayor perspectiva en el tiempo porque iniciaran desde la aceptación y no de la expectativa que tenemos del “otro”.
Recordemos que la vida es un cambio constante y que la persona humana es una realidad en construcción permanente.
Las crisis personales no necesariamente coinciden en pareja, pero la infidelidad es una crisis que sin escape hará que coincidan en varios temas importantes a trabajar: la confianza, la comunicaciòn, la sexualidad, la intimidad emocional, las creencias y las visiones de futuro.
En terapia de pareja se tratarà de enfrentar este tema desde una perspectiva emocional y realista. Se tratarà de estimular a que los miembros de la pareja esten despiertos a sì mismos y, desde allí, puedan entender que el amor requiere de trabajo constante y que el matrimonio es un reto que vale la pena ser asumido.
La comunicaciòn sana, la congruencia, el compromiso, la aceptación del otro como ES y la conciencia clara de que frente a un hecho pasado NADA SE PUEDE HACER sino aprender de ello garantizan que la terapia o el trabajo de una pareja tenga éxito.

Eliana Cevallos
PSICOTERAPEUTA GESTALT

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 137 seguidores