PARA UN TRATAMIENTO CLINICO EFECTIVO
Para planificar el tratamiento y una vez que hemos elaborado y analizado los resultados de la evaluación inicial se requieren tres tareas esenciales:
1.- Establecimiento de una Teoría sobre el caso.
Implica la selección de variables dependientes e independientes, presentando de este modo la hipótesis sobre la relación entre el objeto de nuestra intervención y una o varias variables.
Una vez que hemos definido dichas variables dependientes e independientes, es imprescindible seleccionar los instrumentos y las medidas que nos van a permitir por via experimental verificar los presupuestos de nuestra intervención.
Para seleccionar dichas variables deberemos tomar en cuenta los tipos de medidas de cambio (en agregado o moleculares); las características de calidad de las medidas de cambio (fiabilidad, validez y utilidad); y, los criterios u objetivos del cambio (respondan a la necesidad del cliente, realistas y temporalizados).
2.- Selección de las técnicas de intervención y de las variables potencialmente contaminadoras
Para la selección de las técnicas de intervención debemos atender tanto al papel que se le otorga al tratatamiento como a los criterios que nos llevan a elegir ese tratamiento en específico.
Seleccionar un tratamiento determinado implica seleccionar una técnica con la que pretendemos manipular la variable independiente o aquella conducta que queremos cambiar o modificar. Es por esta razón que una vez que ha finalizado el tratamiento debemos comprobar sus consecuencias tanto en las variables dependientes como en la variable independiente.
La selección de tratamiento debe tomar en cuenta los criterios de eficacia, efectividad y eficiencia pues debe conseguir los objetivos que se ha trazado por medio de diseños experimentales, debe explícitar sus efectos en el comportamiento y debe ser eficiente al comparar sus costos con respecto a los objetivos que se ha planteado.
Por otro lado y para diseñar el plan de tratamiento y observar su eficacia, eficiencia y efectividad se requiere someter a evaluación todas las condiciones y elementos que de manera directa o indirecta, podrían influir en los resultados de la intervención terapéutica y puedan “contaminar” el proceso mismo.
Si existe el control y la evaluación de dichos elementos contaminadores, la relación entre las variables y el tratamiento puede ser verificada sin mayor inconveniente.
3.- Selección del diseño de valoración
Esta selección es sumamente importante a la hora de evaluar todo tratamiento o intervención terapéutica pues permite planificar el proceso de evaluación continua propia del proceso interventivo.
El diseño de valoración comprende la identificación del o los sujetos que van a ser evaluados, con qué medidas y en qué momento.
Con este diseño se planifica la valoración del tratamiento, estableciendo cuándo y con qué medidas se registren las evaluaciones, como por ejemplo antes, durante o después del tratamiento e incluso en un tiempo prolongado luego de finalizado el mismo.
Al organizar estos elementos se garantiza de alguna manera la intervención terapéutica y los elementos de su valoración en cuanto al objetivo de modificar o cambiar un comportamiento.
Por último cabe señalar que para diseñar y administrar el tratamiento se debe tomar en cuenta la necesidad de una evaluación continua.
Todo tratamiento implica evaluar e intervenir, de modo que exista una valoración de resultados con la consabida verificación de las hipótesis del caso y de las modificaciones en el comportamiento esperadas.



